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  • El regreso, por Berron

    By Granuja | Junio 22, 2008

    Levante por un momento la lona de aquel viejo Opel Biltz. Mientras avanzábamos pesadamente por el reseco camino, una inmensa nube de polvo señalaba nuestro paso a todo el que quisiese verla; debíamos resultar un estupendo blanco.

    Es encantadora esta Rusia, te asas en verano, te hielas en invierno, y luchas contra soldados que tienen dos opciones, trabajar hasta la muerte en nuestros campos de trabajo o aguantar su posición hasta la muerte si no quieren ser ejecutados por traición por su propio bando. Ante esto las batallas en Francia, los cielos ingleses o el desierto del norte de Africa parecían justas entre caballeros.

    Pero tras el accidente en Trípoli, no es tan sencillo aterrizar con un solo tren y unos cuantos agujeros por todo el aparato, y los seis meses de recuperación, agradable hay que aceptar, en el sur de Francia, el medico había decidido que ni mi “ligera” sordera del oído izquierdo y mis continuos dolores de cabeza no eran impedimento para volver a volar. Al fin y al cabo, qué piloto de Ju-88 no sufría más o menos los mismos síntomas, sentado a escasos metros de los atronadores Jumo.

    De nuevo solo puedo pensar en las mismas imágenes de destrucción, sus columnas cayendo ante nuestras bombas, las ciudades ardiendo a nuestro paso, los compañeros cayendo envueltos en llamas con su aparato, y en que quizá mañana sea yo el que caiga. Sólo espero que la pandilla de novatos que han decidido meter conmigo en mi avión haga bien su trabajo, y traerlos a casa de una pieza, un día, otro, otro más…

    Y aquí estoy de nuevo, divisando a lo lejos nuestros aparatos aterrizando, y preparado para volver a volar, o al menos eso me digo a mí mismo. Sólo espero que los chicos de la Trueno sean tan excelentes como se cuenta, y nuestros cazas sigan dándonos esa superioridad aérea de la que hemos gozado desde el principio de esta batalla. Porque viendo como se defiende este enemigo mundial que nosotros solos hemos forjado necesitaremos muchos como ellos para terminar con esta maldita guerra.

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    6ª Misión, por Unghaar Ghall

    By Granuja | Junio 21, 2008

    Unghaar vivió los años de la depresión con cierta soltura, la muerte de su padre en la Gran Guerra le había causado un gran sentido de la responsabilidad y a muy temprana edad ya trabajaba como aprendiz en la factoría J4 de Junkers, dónde pese a la tragedia económica del país uno se alimentaba y trabajaba bastante honrosamente.

    La llegada al poder de Hitler y su nueva Alemania irrumpió en las almas de los jóvenes de su generación con la misma energía con la que Hugo Junkers fue forzado a entregarles las patentes de motores y aviones.
    Tendrían conocimiento de este suceso años más tarde, ya que el bueno de Hugo vivió en silencio su tragedia personal en pro de una agradable normalidad en el trabajo, simulando viajes o enfermedades durante los encarcelamientos, y ataques de los comunistas tras las últimas palizas. Era la normalidad en la vida social alemana al que estaban obligados sin siquiera imaginarlo.

    Durante la guerra civil española, las buenas noticias de la Legión Cóndor y de las formidables facultades del Ju-87 como bombardero en picado aumentaron la exaltación patria de los trabajadores más jóvenes, prácticamente todos soñaban con pilotar alguno de ellos y ofrecer todo su ser a la causa y expansión del Reich.
    La espiral de emoción llevó a muchos de ellos a dejar sus hogares y trabajos para alistarse en la Luftwaffe. Volar con los aviones que habían ayudado a construir y vivir en la Alemania que Hitler iba a levantar para ellos.
    El sueño de ser destinado en alguna unidad de la costa mediterránea española se desvaneció tras la negativa de Franco. Por el contrario muchos de ellos perecieron en la carnicería del Canal en la lucha contra los británicos.
    El plan de ataque de Göering se había caído por su propio peso como si él mismo en persona se hubiese sentado encima, y para muchos de ellos el ascenso emocional en espiral entró en una lenta caída, como la vivida por sus progenitores tras el estancamiento de las líneas del frente durante los primeros años de la Gran Guerra.
    Solamente los nuevos planes y la irrupción en la Unión Soviética volvió a levantar los sentimientos nacionalistas más extremos. Todo volvía a ser como al principio. Como en los años de la Cóndor.

    Vivió del mismo modo que sus compañeros los primeros años del conflicto. Excitación y fervor. Y más excitación y más fervor. Todo era perfecto, la disciplina y la entrega habían forjado un numeroso y eficiente grupo de bombardeo con el nuevo Ju-88.
    El resto de escuadrillas destinadas como él en Crimea contaba con mucha experiencia y con grandes pilotos de caza. Eran una fuerza formidable.
    El resultado sus operaciones se veía sobre el terreno. Los planes de ataque eran interpretados con rigidez y soberbia nazi, y en el escuadrón reinaba la camaradería y la unión en el fin contra los soviéticos.

    La experiencia acumulada junto con las victorias en el campo habían logrado un nivel de confianza extraordinario en la capacidad de bombardear de la escuadrilla, incluso un piloto de su misma promoción había logrado la cruz de hierro durante la matanza de tanques del centro de la península.
    Prácticamente cualquier piloto de la escuadrilla Trueno se encontraba capacitado para comandar una misión de ataque y resolverla satisfactoriamente. El sentimiento de imbatibilidad se apoderó fuertemente de sus corazones tras batallar en extenuantes misiones hasta el mismo corazón del enemigo y regresar vivos. Eran la única escuadrilla en la que no había muerto ningún piloto.
    Fruto de ello fue la confianza que se depositó en él para cortar las alas de los bombarderos que operaban desde las bases del norte. Su comandante debía estar ausente por llamada desde Berlín, pero prepararon el plan y entrenaron juntos, como siempre. Estar sentado en la mesa del comandante preparando el plan de ataque, y ser el encargado de llevarlo a cabo era a lo máximo que se podía aspirar en el escuadrón.

    Tras las copas posteriores a la última reunión cada uno se marchó hacia su barracón, las risas y las bravuconadas provocadas por el alcohol quedaban atrás, y enfrente suyo cada uno se enfrentaría esa noche a sus fantasmas, una vez más, enredados en una mezcla de ardor etílico y sentimiento patrio. Como todas las noches previas a cada misión.

    En esas noches se respiraba algo especial. Los paseos hasta la cama desde la taberna tenían un matiz extraordinario. El silencio y la noche de Crimea invitaban a pensar y reflexionar, a recordar a las mujeres y familiares, el calor de casa. Pero el pomposo arrastrar de los pasos de todos sobre la gravilla y el barro seco del suelo de la base, junto al exceso de alcohol y alienación por los años de lejanía, prácticamente impedían a uno recordar nada.
    Era como si siempre se hubiese vivido en Crimea. Es más, en ese estado si les hubiesen condenado a todos a vivir para siempre haciendo lo que hacían día tras día, hasta dar con sus huesos en tierra, nadie hubiese rechistado lo más mínimo.

    A la mañana siguiente se despertaron perezosamente tanto él como el resto de la escuadrilla. El extraño sabor a estaño que impregnaba su paladar no se marchó con el rápido almuerzo previo al despegue.
    Apreció que cada vez se descuidaba más aquella comida, y pese a tener las líneas de suministros en prefecto estado esta se encontraba cada vez peor. La cocina y las salas estaban sucias y los cocineros habituales habían sido reemplazados por Peter y Hans, auténticos tragones enchufados y grandes gañanes de la cocina, junto a sus gordas “novias” que hacían la nefasta labor de camareras durante el día y otros menesteres algo más sucios durante las noches.
    Para cuando quiso darse cuenta de quien era y qué estaba haciendo, se encontraba ya sentado a los mandos del avión mirando fijamente la cola del Ju-52 que le habían colocado delante de sus propias narices para despegar. Se habían mezclado los pensamientos de las gordas fornicando con los sucios cocineros, junto con los dos accidentes sufridos por un experimentado piloto de caza al que atropellaron dos veces en el mismo sitio y con el mismo vehículo.

    “¿Y quien habrá sido el tarugo que nos coloca a este muerto delante?”,
    siempre salían con el tiempo justo y ese tipo de descuidos podía dar al traste con la misión. Desplegaron la secuencia de despegue más rápido de lo habitual y llegaron con ventaja sobre lo previsto al primer cambio de rumbo. Todo iba a la perfección afortunadamente.
    Para despabilar a la tripulación, templar los nervios y abrir los sentidos, en los primero minutos de vuelo se solía iniciar algún tipo de conversación o anécdota, que era discutida y defendida enérgicamente por todos.
    Por aquellos días se rumoreaba sobre las feas tácticas soviéticas. Nada era oficial pero se sospechaba que estaban practicando sabotajes y piraterías contra nuestras tropas en los territorios recuperados. Se infiltraban entre la amable población a la que doblegaban y amenazaban, sobre todo en las zonas más apartadas o conflictivas, para introducir armamento ligero tras nuestras líneas y organizar la contraofensiva.

    Un fuerte sonido metálico que hizo sobresaltar a todos rompió la conversación sobre el sabotaje en la cabina del Junkers. A este le siguieron varios más que hicieron encoger los hombros de la tripulación. Se escuchaba el rebotar de la metralla en el interior de la cola del avión tras penetrar en su interior, que aterró por unos instantes a todos.
    Rápidamente localizaron a los atacantes. Se trataba de un grupo de artillería que estaba en un lugar imprevisto. No se tenía noticia de que aquello estuviese allí, del mismo modo que no se tenía noticia de que los informadores de la zona habían aparecido días atrás degollados en unos campos de trigo cerca del aeródromo.
    La dejadez con el asunto de las infiltraciones estaba provocando verdaderos quebraderos de cabeza a nuestras tropas de tierra, y hacía imposible la labor de muchas escuadrillas. El impacto que rompió el elevador de cola bien pudo haber penetrado en la cabina, terminando con la misión y con la vida de todos en un abrir y cerrar de ojos.

    -!Maldigo a Iván, Natasha y a la madre que los trajo al mundo!!
    -Trueno 2 a líder, ¿Estais bien?, ¿alguien herido?.
    -Estamos todos del color de la cal y con los ojos como Platos, Trueno 2. Si conseguimos volver a comer creo que sobreviviremos.
    Resonaron unas risas tranquilizadoras..
    - Esos cabrones os han endiñado bien, ibais muy bajos y habéis pasado sobre ellos. Los mal nacidos se han cegado en vosotros y apenas nos han disparado.

    Tras informar a la escuadrilla Walkirya, que les hacía a la vez de escolta tras un ataque a suelo, el esfuerzo se centró en decidir primeramente si se abortaba la misión. Unos minutos de vuelo más o menos correcto dieron la respuesta.
    El motor no presentaba demasiados problemas, aunque la humareda negra que salía por los escapes hacía presagiar que no le quedarían muchas misiones si conseguía aguantar entero en esta. A pesar de todo seguía rugiendo y empujando como una bestia de los cuentos medievales que tanto le gustaba leer e imaginó que viajaba una en el interior del mismo.
    La escuadrilla inició el suave ascenso en el punto previsto.

    Era imposible elevarse a más de 3 metros por segundo sin que cayese en picado la velocidad,”Unghaar, velocidad mejor que altura”, se repetía una y otra vez mientras la tripulación miraba asustada el inquietante traqueteo de algunas de las placas de la superficie alar que habían sido atravesadas por el plomo. Miró a sus pies y vio el mar a lo lejos, sintió verdadero miedo, y por primera vez y con el bellísimo cielo de Crimea como testigo sintió una enorme angustia por volver a casa que le hizo llorar.
    Por unos instantes estuvieron mirándose , y en silencio juraron entregar su último esfuerzo por la misión, por los compañeros y por poder volver a pisar el suelo de la calle donde se encuentran sus casas.

    Gracias a la precisión del radiocompás llegaron a la zona. Tres aeródromos enlazados por pequeños arcos contrarios en rumbo, atravesados desde 3700 metros.
    Se ganó la cota de 4000 donde se mantuvieron Trueno 2 y 3, pero el avión del líder caía sin remedio tirado por el peso de las enormes bombas de 2.000 kilos y la ausencia de un elevador.
    Es en esos instantes dónde un piloto se da cuenta de que las horas pasadas entre despegues y aterrizajes, bombardeos con sacos de arena y rasantes que le hacían no dormir a uno, estaban dando lo mejor de si.
    El ataque se realizó exprimiendo al máximo los recursos y la situación, era para lo que habían sido entrenados. Atravesaron el infernal tubo de pompas grises que dibujaba la antiaérea a su paso consiguiendo cruciales objetivos en tierra . Se logró además un objetivo tan imposible como devastador para la moral soviética. Un as del cuerpo de la guardia roja recién llegado de Moscú durmiendo placidamente a la sombra de su La5 tras el almuerzo. El tercer Trueno resonó con furia en el suelo de su base en contestación al vómito de fuego sobre nuestro camino, llevándose muchas de las esperanzas de aprendizaje y victorias que tanta falta hacían entre las tropas soviéticas.

    Edwin vomitaba incesantemente desde su puesto de artillero ventral, pues los interminables minutos atravesando tres zonas cuya cobertura antiaérea se solapaba, creaba un interminable pasillo de fragmentos y sacudidas que hacían prever lo peor.
    Ni se les pasaba por la mente la idea de ser atacados por la caza enemiga, el avión no hubiese aguantado el violento picado a más de 700 km/h y se hubiese despedazado en vuelo llevando a la muerte a piloto y tripulación. La velocidad lineal también era pésima y la remontada imposible. Quizás quedarse de carnaza mientras los otros salvan la vida…

    El misterio de la fortuna, pensó Unghaar…no existe clarividencia, sino habilidad, esa herramienta que algunos consiguen utilizar de forma inconsciente y que le hacen a uno sobrevivir.
    Gran fortuna la del piloto que sobrevive a su primer bautismo de fuego, las siguientes se iban haciendo rutinarias hasta que finalmente uno se encontraba una misión como esta y moría irremediablemente en ella, presa del pánico o por erráticas decisiones.

    Tras el aterrizaje y la recibida, algunos pilotos consiguieron poder cruzar algunas palabras más calmadamente, en lugares más reservados.
    -“Compañero, hoy hemos visto de cerca las moscas…” Rasgó Julián con su voz el silencio de la tarde.
    Unghaar no pudo más que asentir con la cabeza la gran verdad que terminaba de escuchar.
    Los tiempos de la exaltación se estaban terminando, y en su mente solamente cabía ya una firme actitud. Entregarse en el esfuerzo para poder ganar aquello de forma profesional y además salir vivos. Aquello, por supuesto, implicaba ignorar muchas de las órdenes absurdas que empezaban a llegar con más frecuencia, desde las altas esferas acomodadas en Berlín.

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    5ª Misión, por Chapas

    By Granuja | Junio 20, 2008

    Me lloran los ojos. Me paso el dorso del dedo índice de la mano derecha. Hay demasiado humo de tabaco en la habitación. Me fijo en la incipiente panza del nuevo Oberst que han destinado a la base, se llama Granuja y cuando se sienta no consigue disimular que se le abra la guerrera a la altura del ombligo, presionado por el volumen de carne que tiene que soportar. De pecho hacia arriba podría pasar por un atleta, de hecho dicen que en un pasado no muy lejano fue campeón de esgrima, pero esa barriga … esa barriga delata que lleva en las labores de mando un tiempo, y que come mejor que el resto de la tropa. De hecho él no lo sabe, pero en la base los chicos le han puesto un mote, como a todos los mandos. Esta vez han sido muy cabrones, le llaman Mortadelo. Espero que nunca se entere.

    Se fija en mi gesto de rascarme los ojos y comprende que el humo me molesta. Inmediatamente apaga su cigarro en el cenicero.

    -Bien comandante Chapas, estas directrices que le he explicado son las que quiero que cumpla mientras esté bajo mis órdenes.
    -Entendido coronel

    Este coronel tenía muy claro lo que quería. Hablaba poco pero tenía la lengua muy afilada, tanto como su florete cuando ejercitaba la esgrima en tiempos pasados. Muchas veces no sabía cuando hablaba con ironía o no.

    -Además, comandante, posiblemente mi paso en esta base sea temporal, con lo que posiblemente tenga que dejarle a usted al mando de la misma, y ambos sabemos que es usted el mejor capacitado. Así que a partir de ahora usted no realizará más vuelos de combate. Se quedará en la base, organizándolo todo.

    Una vez más no sabía si hablaba con ironía o no. No obstante no respondí. Lo último que me apetecía era que me retirarán de volar junto mis muchachos y pasarme la vida detrás de una mesa de despacho, teniendo que realizar conferencia y charlas con Baumbach o el mismísimo Goëring.

    -El Oberst Jamfry no le comentó nada al respecto?

    Entonces, en cuanto oí el nombre de Jamfry, un torrente de imágenes y recuerdos brotaron en mi mente. El único coronel que he tenido que no realizaba el saludo nazi y que era capaz de tomar unas cervezas con los pilotos en la cantina. Y acabar como acabó. Dicen que después de una conversación telefónica con Goëring, andaba más nervioso de lo normal. Se tomaba más de diez cafes al día, fumaba tres cajetillas de tabaco y apenas dormía. No delegaba nada en nadie y prácticamente lo supervisaba todo personalmente, desde los movimientos de tropa asignados a la base, como los planes de vuelo de todas las escuadrillas. Incluso volaba personalmente una Fiesseler Storch que había en base para comprobar la correcta ubicación de las defensas de la base. Se había puesto en las correas de sujeción de la Storch, unos tubos protectores de espuma con el distintivo de la flor de edelweiss, aunque los chicos decían que era una simple margarita.

    Margaritas o no, lo que era indudable es que a nadie de la base le gustaba semejante horterada, aunque a nadie de la base le gusto lo que le pasó al coronel.

    En la última misión nuestra a Kerch, el coronel se personó directamente en la sala de control, cuando todas las demás escuadrillas ya estaban en tierra. Quería comprobar si llegábamos a base o bien teníamos que saltar en un punto indeterminado de Crimea. Dicen que se sentía responsable. Cuando comentamos que estábamos casi sin fuel pero que veíamos la pista y que íbamos a llegar, estalló en un larga carcajada para acabar llorando sobre la mesa. El doctor dijo que era estrés de mando y de combate, y que había llegado al límite que un ser humano podía llegar. Lo sedaron y se lo llevaron a sus dependencias. Hace una semana que nos dejó. Se lo llevaron a Berlín a un destino alejado de primera línea de combate. Espero que se ponga pronto bien, y que vuelva, porque con el nuevo coronel tal vez los que acabemos estresados seamos el resto de los miembros de la base.

    De repente todos estos recuerdos desaparecen de mi mente y vuelvo al mundo real, sentado delante de Granuja.

    -No mi coronel. El coronel Jamfry no me comentó nada al respecto
    -Ya … supongo que tendrá todos los preparativos para la misión de esta tarde verdad, atacan la base de Feodosia, cierto?
    -Cierto mi coronel
    -Y supongo que usted volará en la misma, como siempre, no es verdad?
    -Es verdad mi coronel
    -Y supongo una vez más, que no tendrá más pilotos que le puedan sustituir…?
    -Efectivamente mi coronel. Los pilotos de refresco Berron y Lopes, están al llegar. De hecho deberían haber llegado ya, pero no están aquí. El piloto Deliverator esta en Berlín en un curso y exámenes de un nuevo cohete experimental filoguiado, el piloto Unghaar tiene la gripe, y …
    -No siga comandante. Ya lo he comprendido. La duda que tengo es si el anterior coronel cayó presa del estrés debido al combate o de oírle a usted …

    Hijo puta pensé…

    -Bien. Vuele esta tarde y vuelva de una pieza. Será su última misión, y como le pasé algo le juró que iré yo mismo al infierno para pegarle dos tiros
    -Entendido coronel
    -Eso es todo, puede retirarse
    -Si mi coronel

    Doy el saludo reglamentario con la mano en la visera y doy media vuelta para dirigirme a la puerta cuando oigo

    -Comandante!!! No se olvida de algo?

    Me lo quedó mirando repasando que me he olvidado, cuando veo que levanta su mano y saluda : Heil hitler!

    Levanto la mano sin mucho entusiasmo y respondo

    -Heil!

    Definitivamente este oberst y yo no vamos a llevarnos nada bien.

    Eso fue esta mañana. Ahora estamos entrando en un banco de nubes, dirigiéndonos al aeródromo de Feodosia. En la misión pasada, Deliverator pasó muy cerca de la base y vió varios aviones estacionados. Definitivamente esa base estaba “cargadita” de aviones.

    -Aquí Chapas a Otto, tiempo estimado para objetivo?
    -Menos de cinco minutos comandante. Vamos en rumbo correcto y hemos pasado correctamente el ultimo waypoint. Estoy configurando el visor.
    -Perfecto Otto. Hans, ves algún rojo?
    -Negativo comandante

    Perfecto, pienso. A ver si tenemos suerte y no encontramos cazas. La última vez que pasamos por aquí perdimos tres aparatos. Eran pilotos de “la guardia”, no tienen nada que ver con el resto de pilotos rojos, estos realmente son muy buenos.

    -Trueno 1 a formación. Objetivo a la vista. Diríjanse a zonas preasignadas
    -Entendido - responde Potato
    -Muy bien – responde Julián

    Nos estamos acercando al objetivo cuando Otto empieza a ver posibles contactos.

    -Comandante, dos posibles aviones estacionados, posiblemente cazas en el taxi de la izquierda … dos aviones más en el parking de la derecha, y veo un contacto en el parking principal, pero no puedo confirmar que sea un avión.
    -Entendido Otto

    -Líder Trueno a Trueno 2. Potato, en el taxi de la izquierda tienes dos aviones, son tuyos, los ves?
    -Afirmativo Comandante
    -Líder Trueno a Trueno 3. Dos cazas estacionados en el parking pequeño. Confírmame que los ves
    -Confirmado comandante
    – responde Julián
    -Perfecto, una vez soltadas bombas, giramos a izquierdas por el norte del objetivo, rumbo de salida 253
    -Roger jefe

    Treinta segundos más tarde Otto canta “bomben loose” y giramos todos en rumbo a Simferopol. Esta vez el regreso no tiene nada que ver con la anterior misión. No hemos sido alcanzados por la AAA, tenemos combustible de sobras y además no hay nubes.

    Pasa el tiempo y el único que esta nervioso es Hans. Solo hace que escudriñar el cielo en busca de posibles bolcheviques.

    Pasan los minutos y aparece esbelta la base de Simferopol, destacando su blanco asfalto sobre el césped que la rodea

    Después de las oportunas comunicaciones con la torre de control, iniciamos la rutina de siempre. Gases al 40 %, abrimos radiadores, tren abajo, nos alineamos con la pista, oímos el chirrido en cuanto tocamos suelo, freno de pie para ir reduciendo velocidad … ya estamos a salvo cuando de repente nos aparece en pista un Tante, un JU-52.

    -Pero … que coño!!!???

    Tengo que frenar a fondo. El avión va 100 km/h y meto pedal a fondo a derechas. El bombardero gira sobre si mismo como si fuese una peonza y se oye chirriar todo el aparato. Parece como si se quejara, no le ha gustado nada. Acaba realizando un trompo y se detiene gracias a dios. El piloto del transporte debía de ser novato, y debe de estar cagado de miedo. Posiblemente venga de una misión de transporte a la primera línea del frente, y este nervioso por la posibilidad de que le interceptarán los rusos, pero de ahí a saltarse todo el protocolo… luego informaré a Granuja de la situación, y que tomen medidas contra él, aunque, a lo mejor es peor el remedio que la enfermedad. Luego me enteraré de quién es y le pegaré la bronca.

    Nos bajamos de los aviones y nos dirigimos todos a la cantina. Hoy más que nunca vamos a celebrarlo. No ha habido pérdidas y nos hemos cargado unos cuantos aviones en tierra. Además yo posiblemente no vuele en un tiempo, así que necesito más que nunca emborracharme

    El primero de los interminables brindis de esta noche va por el coronel Jamfry y su pronta recuperación. El segundo brindis también es por la salud de “Mortadelo”, aunque no precisamente para su conservación …

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    4ª Misión, por Chapas

    By Granuja | Junio 18, 2008

    Las 9:00. Me siento como nuevo. He pasado una semana en el hospital y me han tratado a cuerpo de rey. De hecho creo que me he engordado un kilo, y es que como aquí no se come en ningún rincón de la base.

    Hace media hora que ha pasado el médico, y me ha dado el alta. Me estoy acabando de vestir y tengo ganas de salir por la puerta por mi propio pie. Voy un poco cojo y me duele un poco, pero es normal. Además los puntos casi no molestan.

    Lo primero que hago es pasarme por los hangares a ver si veo a los chicos, pero no hay suerte. El centinela que hay custodiando los aviones me comenta que hoy están de permiso en la ciudad.

    A continuación me acerco a las oficinas. Me presento al Oberst Jamfry, y comenzamos una charla como mínimo esperada.

    -Comandante Chapas, me alegro de verle. ¿Qué tal se encuentra?
    -Bien gracias, con ganas de volver a volar
    -Pues va a tener suerte. Las escuadrillas están de permiso en Simferopol. ¿Quiere unirse a ellos? Puede hacer que le lleve mi chofer particular a la ciudad.
    -No gracias. ¿Cómo es que están todos de permiso? No es lo habitual.
    -Cierto, pero es que, lo he creído oportuno. La misión de mañana es …. extremadamente difícil. Usted ya me entiende.
    -Entiendo. ¿y la misión es…?
    -Kerch. Volverán a golpear en la producción soviética. Ya se lo comenté en cuanto llegó.
    -Si lo recuerdo coronel. No hay problema. Teníamos nuestras previsiones para esa misión. Tenemos los cálculos hechos para poder llegar con el combustible necesario, que es el doble de las misiones normales, aunque tendremos que salir más bombarderos de lo normal, ya que la carga de bombas es inferior.
    -De eso quería hablarle. Ha llegado una carta, una carta de … Berlín. Del mismísimo Granuja.
    -¿De Granuja?
    -Si. A raíz de la última misión en la que perdimos tres aparatos, nos hemos quedado con sólo tres bombarderos operativos. Yo también imaginé que harían falta más bombarderos para poder realizar la misión que les han encomendado, y telegrafié al Cuartel General de la Luftwaffe para solicitarles los aviones o en su defecto material de repuesto

    En este momento el coronel, hizo una pausa, inspiró profundamente una calada de su cigarrillo, lo apretó contra el cenicero, y mientras me miraba a los ojos, expulsó el humo y continuó

    -Miré, no se como decírselo. La cuestión es que la respuesta fue que no habría tales aviones de reemplazo. Nuestras líneas de suministro están prácticamente bloqueadas por falta de fuel, o porque están siendo asediadas por los pilotos rojos. En dicha carta, además de comentarme que no vendrían los aviones, el propio Granuja indicaba que tenían una fe ciega en ustedes y que el propio Führer sabía que iban a saber obrar en consecuencia, pero que tenían que asegurar la total destrucción de Kerch.
    -Coronel … ¿Sabe lo que me esta pidiendo?
    -Lo sé, hijo.
    -Los cálculos que tenemos, son que tendríamos que realizar el viaje con los depósitos de fuel al 100 %. En ese caso solo podríamos llevar una tonelada de bombas, y con la cantidad de fábricas que hay en Kerch, supondría tener que hacer una incursión con unos siete bombarderos. Si solo tenemos tres aparatos disponibles significa que tenemos que ir con una carga en bombas de cuatro toneladas cada uno de los aviones. Con ese peso solo podemos llevar el 50% de combustible. No llegaríamos nunca a base.

    El coronel me aguanto la mirada. Yo en su lugar no hubiese podido.

    -Comandante, se lo que me esta diciendo, y se lo que le estoy pidiendo. Solo puedo decirle que tienen que realizar la misión. Pídame cualquier cosa que este en mi mano y se la daré.
    -Mire coronel, lo único que necesitaría ahora, sería una escuadrilla de Mosquitos!
    -Comandante!!! No le permito tales comentarios jocosos. La ironía se la guarda en el bolsillo. Veo que usted también conoce las desavenencias de Galland con Goëring y sus famosas “ocurrencias”, pero si no quiere entrar en la “lista negra” como él, le aconsejo que no siga su mismo camino. De todas formas si quiere, en el próximo permiso, se va usted a Berlín y se lo dice a Goëring en persona. Ahora retírese.

    Le saludo y me retiró. Valiente capullo. Aunque la verdad él no tiene la culpa

    Me dirijo a los hangares, a ver los tres aviones que nos quedan operativos cuando veo a dos de los mecánicos que van a subir en un VW Kübelwagen. Les preguntó donde van a ir y me responden que a la ciudad, a Simferopol. Les preguntó si les puedo acompañar y me dicen que si. Intento subir de un salto, cuando un tirón en el muslo me recuerda la cicatriz. Optó por subir escalando con cuidado por el lateral del coche.

    Llegamos a la ciudad y me despido de los mecánicos. Me dirijo al centro. Se donde están los chicos. A dos manzanas de aquí. El local lo descubrimos de casualidad. Se llama “Le Chat Noir”. Lo regenta Michelle. Una bella francesa de unos veinte y tantos años. Morena, piernas largas y duros pechos. Su madre era francesa y su padre de Sebastopol. Su madre tuvo un local con el mismo nombre en Niza, y cuando se establecieron aquí montaron un bar con el mismo nombre. Buena música y aceptable cerveza, aunque lo mejor es la compañía de Michelle. Tiene un magnetismo que a todos nos cautiva.

    Entro por la puerta y no me cuesta ver donde están los chicos. La mitad están sentados en un rincón bebiendo cerveza y cacahuetes, unos cacahuetes que están rancios. La primera vez que los comí sentí una sensación de Deja Vú respecto a los cacahuetes rancios. Me suena de algo esa historia pero no se donde la he vivido, ¿tal vez en una vida anterior?

    Deli esta acompañado por Unghaar y están intentando ligarse a Michelle. En especial Deli. Esta demostrando muy buenas maneras como piloto para lo joven que és, pero esta perdiendo el tiempo con Michelle. Aunque eso él no lo sabe aún, es demasiado joven.

    Me uno con el grupo que está sentado en el rincón bebiendo cervezas.

    Potato me alarga una, mientras Julián pega un silbido y grita:

    -El jefe esta aquí!!!

    Lopes me acerca el bol de los cacahuetes, pero lo aparto con la mano. He salido del hospital y no me apetece volver a entrar por unos cacahuetes. Mientras Deli y Unghaar se sientan en la mesa con el resto

    -¿Bueno jefe, que tal se siente? –pregunta Lopes-
    -Bien chicos, estoy como nuevo. Creo que me he engordado y todo
    -jajajajaja –ríen todos-

    Me acerco la jarra de cerveza a la boca, y con el dorso de la mano me limpio la marca de la espuma que me ha quedado en los labios

    -Bien, sabéis que mañana salimos ¿verdad?
    -Si, pero no nos han dado ningún detalle
    –responde Unghaar-

    Les pongo al corriente de la reunión con el coronel. Todos callan y sus semblantes son serios.

    -Bien chicos. Como sabéis esta misión es de alto riesgo. No puedo pediros que voléis, así que los que vengan solo serán voluntarios. Los que no se presenten lo entenderé perfectamente.

    Todos me responden que cuente con ellos. Estos chavales son cojonudos. Se acerca Michelle con unas cuantas cervezas, le digo que las deje y que no nos molesten bajo ningún concepto.

    Me asiente con la cabeza mientras baja los ojos. Espero que se vaya. Con una chica así es fácil perder la cabeza. Sería perfecta como espía aliada. En cuanto ha desaparecido detrás de la barra, continuamos hablando.

    -Bien chicos, la semana pasada perdimos los aviones de Potato, Julián y el mío. Solo quedan el de Unghaar, Deliverator y el tuyo Lopes

    Cojo tres pajitas y una la corto. Las pongo en mi puño y se las doy a escoger. Se miran sorprendidos y no entienden porque. Les hago gestos de que saquen una pajita cada uno.

    Deli es el primero en sacarla. Es de las largas. El segundo en escoger es Unghaar. También es una pajita larga. El último en escoger es Lopes y le toca la pajita corta

    -Vale comandante, me ha tocado, pero, ¿el qué me ha tocado?
    -Te ha tocado quedarte en tierra
    -¿cómo?, ¡pero si mi avión es uno de los tres operativos! ¡no podemos permitirnos dejarlo en tierra!
    -Lopes no me has entendido. TÚ te quedas en tierra. El avión si volará, lo llevaré yo
    -Pero comandante ….
    -No hay peros que valgan. Si queréis ayudar, vamos a ver como lo podemos hacer para volver a base. Con la carga de bombas que llevaremos tenemos autonomía para cincuenta y ocho minutos, y en condiciones normales el vuelo a Kerch es de una hora quince minutos. Para empezar querían que llevásemos cuatro toneladas de bombas, pero entonces si que no llegamos. Vamos a cargar dos toneladas de bombas en cada avión, pero para eso tenemos que conseguir que la suelta sea milimétrica, sino no acertaremos los objetivos. ¿Entendido?
    -Si jefe –respondieron todos-
    -Bien, el problema principal es la ruta a seguir. Si nos olvidamos de querer pasar lejos de cualquier zona habitada, base enemiga o puerto industrial, el tiempo de vuelo podemos bajarlo a una hora y ocho minutos. Nos siguen faltando diez minutos. Tenemos que sacarlos de donde sean.

    Unghaar mira a Deli, y le hace un gesto con la cabeza

    -Señor, si me permite, Deli tenia previsto un vuelo para casos de emergencia, por si teníamos que volver alguna vez de la península de Kerch y no pudiésemos ir en altura o por falta de combustible o por presencia de cazas enemigos en altura, como nos pasó en la última misión. Podríamos aplicarlo para el viaje de ida.
    -Bien, soy todo oídos, explicarme vuestro plan

    Deli coge una servilleta, y me pide la estilográfica. Se la doy, y mientras empieza a dibujar sobre ella.

    -Bien señor, por aquí es la ruta que seguimos normalmente para ir a Feodosia y a Kerch. Alejada de la costa y aquí es donde nos interceptaron la última vez.
    -Lo se perfectamente Deli, donde nos interceptaron. Sigue
    -Bien. Mi idea seria ir más al norte. Pasar a unos diez kilómetros de Feodosia, pero ir en vuelo rasante, todo lo que podamos ir. Una vez pasada la mitad de la bahía de Feodosia sería cuestión de empezar a trepar hasta conseguir la altitud deseada
    -mmmmmm…. es muy arriesgado pero me gusta. Creo que podría funcionar. Los bolcheviques no nos buscarán pasando por el lado de su base naval, y menos a 40 m sobre el nivel del mar. ¿de cuanto tiempo estamos hablando que hemos recuperado?
    -Unos diez minutos, comandante.
    -Justo lo que necesitamos. El problema es que si perdemos un solo minuto o tenemos algún percance no llegaríamos a base. Tus cálculos, ¿con que altura de bombardeo los has realizado?
    -Para una altura de 5.000 metros señor, como siempre. Para estar fuera de alcance de la AAA.
    -Lo sé. Bien, bombardearemos a 3.000 m. Necesitamos un par de minutos de margen y es la única forma de conseguirlos, no podemos recortar más en el rumbo. ¿De acuerdo?

    Todos asienten. La servilleta la arrugo y me la guardo en el bolsillo de la guerrera. Volvemos para base. Unghaar y Deli escriben una carta y se la dan a Potato. Es la carta que nadie quiere enviar. Esta vez no escribo nada.

    Nos vamos a la cama, aunque nadie va a dormir. Nos levantamos. Desayunamos y nos vamos a la sala de briefs. Nos pegan un tostón de charla, y la gente no presta mucha atención. El brief se hizo ayer en el “Chat Noir”. Lo que si me interesa es coordinarme con Talestas.

    Después de la charla del coronel, acordamos Talestas y yo que la escolta esta vez será mucho más cercana y siempre en visual. Le explico los rumbos que hemos fijado y coincide que la parte en la que atravesamos la Bahía de Feodosia será delicada. Nos damos un apretón de manos y me dice que nos esperará en la cantina, porque sabe que vamos a volver. Lo miró a los ojos y sé que lo dice de corazón. Nos despedimos deseándonos suerte.

    Una hora más tarde estamos en el aire. Vamos en formación cerrada a máxima velocidad. Vamos casi rascando con nuestras panzas los picos que se suceden en la cadena montañosa. Formamos una sinuosa formación que se asemeja a una montaña rusa que va subiendo y bajando rítmicamente a medida que pasamos los picos. Han pasado ocho minutos y estamos en la línea de costa. Ponemos rumbo 90º y en menos de diez minutos pasaremos por el sur de Feodosia. Voy todo lo bajo que puedo. Nivelo vuelo a 40 m. Deli va muy bajo, calculo que a unos 15 m. Este chaval se lo toma al pie de la letra. Le digo que suba unos metros más, ya que va tan bajo que deja estelas de agua y se ven de muy lejos. Se pone a 30 m y las estelas desaparecen.

    Estamos en la vertical de Feodosia y corregimos de nuevo rumbo. Empezamos a trepar. Es la parte más delicada de la misión. Si atravesásemos la bahía a 40 m de altitud no nos verían, pero trepando sobre la misma, es fácil que alguien se fije en nuestra silueta recortada.

    -Trueno 1 a Negro líder. Empezamos a trepar. Cuando lleguemos a la costa de la península de Kerch les avisó para que abandonen la escolta.
    -Roger. Estamos a su 1 altas
    -Les veo, perfecto. Corto y cierro.

    No se oye nada por el intercomunicador, ni a mi alrededor. La gente esta nerviosa. Solo se oyen los motores que funcionan como un reloj. Trepamos 1800 m cuando llegamos a la costa de la península.

    -Trueno 1 a Negro líder. Truenos entrando en la península de Kerch. Pueden abandonar la escolta
    -Negro 1 a Trueno líder. Recibido, pero hemos decidido escoltar 50 km más, vamos muy bien de combustible y creemos que les gustará nuestra compañía
    -Perfecto Negro líder y … gracias

    Talestas ni respondió. Alabeó ligeramente las alas y aceleró su caza para realizarnos la escolta avanzada.

    Talestas sabía que hasta que no nivelásemos en la altitud de 3.000 m, estábamos muy expuestos. Los 50 km de más que iban a realizar de escolta era el tiempo que necesitábamos para alcanzar dicha altitud. Y la mentira del combustible no me la había creído ni yo.

    Pasaron diez minutos y ya estábamos en la altitud deseada.

    -Negro 1 a Trueno líder. Les dejamos buena suerte
    -Trueno 1 a Negro líder. Recibido

    En ese momento por el intercomunicador Deli grita:

    -Cazas enemigos. Una pareja, altos, a nuestras 3

    En ese momento lanzó un juramento, cuando al segundo se oye a Unghaar:

    -Tranquilízate chico, es la escolta
    -Recibido, gracias Unghaar

    Según nuestros cálculos vamos retrasados dos minutos, que pueden ser vitales por el tema del combustible. Ponemos rumbo directo a Kerch, acortando el último giro un par de kilómetros. Cada uno pone rumbo directo a su objetivo.

    El primero en soltar es Deli y comienza su maniobra de rumbo a casa.

    El segundo en soltar es Unghaar y lo canta por la radio.

    El último soy yo. Las explosiones de la AAA del 85 mm se vuelven cada vez más cercanas. El avión tiembla con cada explosión. Esa ha estado muy cerca.

    -Otto, no falles
    -Descuide jefe …. bombas fuera!!!

    Inicio el giro a rumbo de escape. La flack sigue violenta, mientras recibimos un par de impactos de metralla de una explosión. No ha afectado a ninguna parte de control ni a los depósitos de fuel, menos mal.

    Hans baja a la posición del artillero inferior y nos confirma la destrucción de nuestras dos fábricas. Deli confirma tres y Unghaar otras tres. Solo ha quedado una fábrica en Kerch

    Salimos del radio de la AAA de la ciudad para entrar en la de la base. No podemos evitarla. Poco a poco la frecuencia de las explosiones se va alargando hasta que desaparecen. Pasan los minutos muy rápidamente y la sensación en cambio es que no nos movemos en el terreno. Pasamos por la vertical de Feodosia. A Deli hace rato que lo perdí en visual. Unghaar lo tengo a mis 10 lejos.
    Según mis cálculos tenemos combustible para dos minutos, cuando entramos en un banco de nubes, altura 1200 m. No puedo bajar más sin riesgo de colisionar con alguna cima. Empiezo a estar nervioso. No veo la pista, y en esta cadena montañosa no podemos aterrizar de emergencia, y a la altura que vamos tampoco podemos saltar. Se hace un silencio sepulcral.

    De repente oímos como Deli comunica que está en suelo con los motores apagados. Sigo sin ver la pista cuando oígo como Unghaar dice que ve la pista. Va más alto que yo, y posiblemente por eso la vea. Me dice el rumbo en el que la ve y tenemos que corregir dos grados a estribor. Diez segundos más tarde aparece la pista.

    Solo tenemos un intento ya que los motores se pararán de un momento a otro. Empiezo a reducir velocidad. Oigo los motores de Unghaar. Vamos pegados y vamos a aterrizar en paralelo.Voy a bajar el tren y la luz del panel no me da confirmación.

    -Mierda, el tren no baja. Lo ha debido dañar la antiaérea. Agarraos fuerte chicos!

    Vamos a 170 km/h, casi en velocidad de pérdida. Estamos a 10 m del suelo, levanto ligeramente el morro y el avión se frena suavemente después de arrastrar su panza durante 70 metros. Las hélices estás destrozadas.

    Salimos a toda prisa mientras se acerca el personal auxiliar de tierra con los extintores.

    Nos fundimos en un abrazo.

    El silencio lo rompe Talestas que se acerca con un coche. Nos vamos directos a la cantina. Vamos a acabar con las existencias de Schnapps esta noche…

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    4ª Misión, por Nite

    By Granuja | Junio 16, 2008

    Hace cuatro días de mi misión en Simferopol, una misión de escolta que no quería realizar con un avión que no volaba desde mi instrucción en una escuadrilla ajena a la mía.

    El resultado no se hizo esperar, de cuatro bombarderos perdimos a tres, y el sentimiento de decepción se hacia patente en mi rostro, “si hubiera tenido mi focke….” me repetía una y otra vez durante el vuelo de regreso a base pero en el fondo sabia que esto no era mas que una escusa vulgar y barata para quitarse la culpa.

    Ahora aquí estoy, sentado en el frío suelo del hangar 22 mirando a mi Fw190 A4, realizando mi rito de reconciliación con él. Puede parecer un trozo de metal, lo sé, pero cuando llevas tanto tiempo pilotándolo sabes que es un avión que te cuida y te puede traer a casa vivo.

    A la media hora, un sdkfz222 se acerca, es el comandante Kixot, (mi instructor con este avión cuando apenas nadie quería volarlo), se me acerca y espera en silencio a que le responda:

    -Dime

    -Nite, ha llegado la hora, vamos a la sala de reuniones para recibir las instrucciones.

    -Muy bien, ya he terminado con él, respondo.

    -Me alegro, como ves, lo hemos cuidado bien y esta listo para el combate. Vámonos.

    Sin más demora, me subo al sdkfz222 y nos dirigimos a la sala de reuniones. Allí se nos comunica que los cuervos se dividirán en dos secciones, Amarilla al Norte y Roja al Centro.

    La misión consiste en reconocer y destruir cualquier cosa que tenga una insignia rusa coordinándonos con la escuadrilla de los walkitalquis.

    Hago las anotaciones pertinentes sobre mi mapa, mientras memorizo códigos y las posibles zonas de reunión. Puedo sentir los nervios previos al vuelo, pero no me preocupan. Al fondo de la sala se encuentran Jamfry y Soec, bromeando con los mecánicos, sobre como mejorar la mezcla de combustible y poder ganar así mas rendimiento. A mi izquierda el comandante Kixot ultimando detalles con el resto de escuadrillas y por la ventana se ve a Patrel cabreado, buscando al culpable que le dejó un tutú rosa en su taquilla.

    Acabada la reunión, partimos hacia nuestras monturas, hago una rápida comprobación y me adentro en la cabina. Enciendo motor, al instante se escucha ronronear a la bestia. Miro a mi izquierda y veo como la sección roja también esta lista para el despegue. Cierro la cabina, me dirijo a pista y me sitúo a las 4 de kixot.

    Cuervos de torre: autorizado para despegue, buena caza.

    Torre de cuervo 1: roger, conservar las cervezas frías para nuestro regreso. Corto

    Cuervo 1 a resto de cuervos: despegue

    Por fin, el momento de la verdad, cojo la palanca de gases y con decisión subo la potencia al 100%, comienzo a rodar, la polvareda se deja ver según vamos avanzando y en menos de 30 segundos los dos estamos en el aire rumbo hacia nuestro objetivo.

    5 minutos de vuelo y ya estamos en una de nuestras zonas de patrulla, vamos cortando las copas de los árboles a 450km/h. Kixot notifica una columna enemiga a nuestras nueve y yo avisto 4 contactos mas altos a nuestras tres, pero enseguida kixot me dice que es imposible que sean enemigos, así que sin variar rumbo proseguimos con el objetivo.

    Aunque confío plenamente en mi líder no dejo de avanzar sin dejar de mirar para esos contactos hasta que definitivamente compruebo que permanecen inmóviles en su posición. Esto me da tranquilidad y me pongo a buscar objetivos terrestres.

    Avistado una columna de tanques, kixot me comunica que inicia el picado, con lo que paso a la espera mientras le cubro. Veo como se desvía en la suelta acertando tan solo a un tanque de cuatro y también escucho su cabreo, como si de una viñeta cómica se tratara. Poco después llega mi turno.

    Inicio el picado pero rápidamente me doy cuenta de que no voy alineado con la columna de tanques, así que decido abortar y dar otra vuelta. ¡Mierda! exclamo para mi, porque esto supone perder más tiempo y a esta altura sabemos que estamos muertos si nos interceptan, así que apuro el giro, enfilo la columna, pero los nervios del momento hacen que vuelva a ir desviado. Suelto bomba y para suerte de los tanquistas rusos también cae desviada reventando tan solo un tanque.

    Terminado el ataque a tierra, dejamos la zona a la escuadrilla walkitalqui, que se perfila en el horizonte. Kixot les comunica que terminen con el trabajo de limpieza y yo les deseo suerte mientras abandonamos la zona ganando altura siguiendo con el plan de vuelo ordenado por el alto mando. No tardamos en avistar un contacto solitario, grande y lento dirigiéndose hacia nosotros.

    Escucho a kixot preguntar por radio si se esperan transportes en esta zona y la respuesta es que es posible. Terminada esta conversación vamos a chequear ese intruso. Adoptamos la posición de ataque estándar, quito el seguro de mis armas, enfoco la mira y pico detrás de Kixot. Este me confirma que se trata de un transporte ju52, con decepción aborto mi picado y recuperamos la posición de ataque. Maldita sea, tenía que ser esto lo que nos encontremos…
    No pasan ni tres minutos cuando avisto otro contacto solitario rumbo hacia el frente, pensando que puede ser un recon enemigo procedemos a interceptarlo pero de nuevo vuelve a ser otro ju52.

    “joder, ¿es que solo nos vamos a encontrar estos veleros?” me pregunto de forma retórica.

    Por segunda vez volvemos a nuestra zona de cap, pero ahora más alejados de lo habitual, no supone ningún problema pues nos cubrimos bien, pero debilita en parte nuestra respuesta. A lo lejos se divisan tres contactos rápidos, esta vez si que tenemos seguridad de que son enemigos por su rumbo.
    Cerramos radiador y ponemos potencia al 110%. Según nos acercamos adoptamos la segunda táctica de combate; poco a poco vamos acortando camino y rápidamente identificamos la silueta de 2 pe2 y una escolta, ¿una escolta con 2 pe2? pienso mientras alcanzo los 520km/h.

    El la5 nos detecta y hace un giro para darnos el frontal, primero llega kixot, dispara y falla, el la5 intenta enfilarlo pero me detecta y vuelve a girar justo en el momento en que disparo, con lo que mis ráfagas le pasan rozando. Paso del la5 pues el objetivo son los bombers y el mío proteger a kixot en su ataque.
    Tranquilamente toma posición de disparo y cuando tiene al alcance de los cañones a los pe2 dispara, a uno le secciona la cola y al otro lo incendia.

    Rápidamente este hace un picado para apagar el fuego y le comunico a kixot que voy tras él antes de que se estrelle con nuestras fábricas y que revise mis seis. Veo mi altímetro, 4500,4200m,4000…, mientras espero el disparo idóneo, veo como a la desesperada los artilleros intentan alcanzarme y a 2900m como quien dinamita una presa, tan pronto como se ve una chispa que sale de de mi fuselaje abro fuego con todo los cañones, segundos mas tarde el pe2 cae sin cola ni ala; tiro la palanca hacia mi cogiendo altura y juntándome de nuevo con Kixot. Recuperada la formación se nos notifica por radio:

    “aquí Walkitalkis, necesitamos asistencia urgente estamos en combate con il2 y su escolta y hemos perdido a dos cazas”.

    Quien lo iba a decir, como si el destino me jugara una broma pesada, me concedió la misma situación que hace 4 días en Simferopol. Pero esta vez no estaba dispuesto a que se repitiera.

    Nos encontrábamos a 30Km de su posición, automáticamente iniciamos un leve picado desde 5000m hasta alcanzar los 800km/h. Cuando estábamos llegando vemos las inconfundibles trazadoras verdes. Al principio vemos solo a 2, luego como un cuadro surrealista vemos pasar a un 109 por el medio de ráfagas de 4 il2 y un la5.

    Paradójicamente cuanto mas rápido vas, más lento se te hace el combate y ves perfectamente todas las maniobras puestas en juego. Maniobras de las que había leído en tantos informes de inteligencia sobre las tácticas de combate de il2 cuando estaba en Berlín. Maravillado por la novedad, no hizo falta que nos comunicáramos kixot y yo sobre que avión nos tocaba, pues tanto tiempo volando juntos es algo que teníamos estandarizado.

    Primera pasada, alcanzo los 820km/h y perfilo a mi primer il2. Veo a kixot que pasa por mi izquierda entrando a otro que vuela más alto, pero con el ángulo de entrada que tenía solo consigue alcanzarlo. Voy a ras de suelo y en mi colimador tengo definido perfectamente a mi il2; sabiendo lo duros que son, apunto a un extremo de su ala, disparo y se la secciono, sin perder tiempo hago medio tonel situándome a las 6 de otro il2 que intenta evadirse. Disparo en invertido y solo mato a su artillero (un Iván menos en el mundo pienso para mi, la humanidad podrá soportarlo).

    En lugar de seguir con él veo que un la5 se sitúa a la cola de otro 109 con lo que dejo a mi il2 y ataco al la5, vuelvo a fallar,ahora se le suma un il2, pero por mis 12 veo entrar como un rayo a kixot, que abre fuego partiendo en dos al la5. Perfecto, ahora solo quedan dos il2,me centro en uno y kixot en el otro, confiado en que no tenia artillero me expongo un poco más de lo habitual, vuelvo abrir fuego, pero esta vez la distancia es menor y cuando le rompo el ala la onda expansiva me alcanza el motor haciendo que pierda potencia.Reviso la zona muerta de kixot mientras despacha al que queda sin mayor dificultad.

    Satisfecho por el resultado y sacada la espina de Simferopol, comunico que mi motor está para poca fiesta pero que aun aguanta, a lo que me contestan que me retire. No a regañadientes abandono la zona de combate y pongo rumbo a casa, bajando potencia y reduciendo el pitch para conservar el máximo tiempo el motor.

    Con la base a la vista me dedico a dar vueltas hasta que escucho por radio que todo el mundo vuelve a casa.

    Me alineo con pista y aterrizo de forma suave, dirigiéndome hacia el hangar. Apago el motor, me quito los guantes y salgo de la cabina. Me acerco a la salida de escape del Fw190, pongo la palma de la mano en ella y con tono firme digo:

    “gracias viejo amigo, ahora descansa y deja que te curen las heridas”

    Ni que decir tiene que en la cara de incredulidad de mi mecánico se leía perfectamente que seguro que se me había subido la sangre a la cabeza, pero me daba igual.

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    3ª Misión, por Chapas

    By Granuja | Junio 2, 2008

    Son las 06:00 A.M.

    Los primeros rayos del sol empiezan a despuntar y en quince minutos el sol estará en una posición que practicamente no me dejará ver nada. Vamos en rumbo 105º, para no tener que ir en rumbo directo al sol, volando a unos 1.500 m de altitud. Deberíamos ver el aeródromo ya.

    -Hans… aquí Chapas. ¿Cuanto falta para llegar a destino?
    -Comandante, deberíamos verlo a las doce ya.

    Miró hacia nuestras doce y sigo sin ver nada. Me miró el reloj. El magnífico reloj encastrado en los mandos marca las 06:20. Abro el intercomunicador para indicar la escuadrilla que abran los ojos, y mientras pulso el mando para activar la retícula solar, empiezo a ver las primeras luces de la pista. Simferopol esta ahí abajo. Deberíamos haberla visto antes, pero con ese sol tan bajo vamos deslumbrados.

    -Trueno 1 a formación. Tenemos el destino a las 12. Iniciamos circuito de aproximación por el sur de la base, y maniobraremos para aterrizar en pista en rumbo 240º
    -Roger Trueno 1

    Completamos la maniobra y cuando entramos en final en rumbo 240º tenemos el sol a nuestras espaldas. Menudo alivio. Pasamos de ir prácticamente deslumbrados a pasar a una medio penumbra. Empezamos a descender con la rutina de siempre, excepto por el hecho de que la sombra de nuestros aviones esta por delante nuestro y es muy alargada, la mía ocupa una cuarta parte de la longitud de la pista.

    Tocan las ruedas el suelo y se oye el característico chirriar de los neumáticos contra el asfalto. Me encanta ese ruido. El extremo de mi sombra esta casi fuera de pista. Pienso que si la sombra fuese un avión real le quedaban cinco segundos para quedarse sin pista.

    Nos hacen indicaciones desde tierra el personal auxiliar de la misma y estacionamos los aviones donde nos indican. Ha sido un vuelo de traslado de toda la escuadrilla Trueno. No ha sido un vuelo tenso, ya que hemos recorrido todo nuestro territorio sin acercarnos al frente, y además hemos volado de noche para evitarnos sorpresas desagradables. No puedo dejar de pensar como en Yevpatoria el responsable de los Fockes, nos repetía una y otra vez que como un vuelo de combate no había ninguna experiencia en la vida que se le pudiese comparar. Yo en cambio preferiría que todos los vuelos fuesen como los de hoy. No puedo evitar tener un pinchazo de mi conciencia… ¿me estará recriminando por tener pensamientos tan cobardes? La verdad, que dicho personaje, Kixot, vivía sólo y para el combate. No he volado ningún caza en combate, me declararon inepto para tal cometido, y en cambio me destinaron al ala de bombardeo de la Luftwaffe. La verdad es que los vuelos en un bombardero, si tienen algo de emoción, es la resultante de no fallar los objetivos, la mayoría de veces defendidos por una intensa antiaérea, y sobretodo no encontrarnos cazas de interceptación rusos. Estos cazas rusos son más temibles de lo que se creen en Berlín. Tal vez sus aviones no sean tan formidables como los spitfires, pero a diferencia de estos, sus pilotos no tienen ningún problema en atacarnos, sobretodo a los bombarderos, cueste lo que cueste. Aquí en el frente oriental hemos descubierto una técnica que utilizan los pilotos que están heridos gravemente o cuyo avión esta seriamente dañado, y ellos lo llaman: Taran. Básicamente consiste en embestir literalmente el avión enemigo. Ante eso poco podemos hacer. Los artilleros escudriñan constantemente el cielo. Lo último que quieren es encontrarse un kamikaze ruso.

    Estos pensamientos se disipan de mi cabeza y vuelvo al mundo real mientras me quito el gorro de vuelo y bajo del avión. Todas las tripulaciones bajan también, y mientras recogen sus cosas y revisan los aviones, le hago una señal a Unghaar con el dedo índice y corazón de mi mano derecha hacia mi. La ve y asiente con la cabeza. Se dirige hacia mí y preguntamos al sargento de los mecánicos donde se encuentran las oficinas. Nos indica con su dedo y hacia alli nos dirigimos.

    Pico con los nudillos mientras oigo una voz que me indica que entremos. Al entrar veo a un personaje delgado, nervioso, rubio, y con el cenicero lleno de colillas, mientras apaga su cigarro en el mismo. Cinco segundos más tarde se enciendo otro cigarro. En su mesa enorme un letrero que pone Oberst Jamfry.

    -Comandante Chapas? le estabamos esperando. Sea bienvenido. Un cigarro? y usted? excúseme, no nos han presentado -dice dirigiéndose a Unghaar-
    -No gracias -le respondo, mientras no dejo de pensar que al coronel posiblemente lo mate el tabaco en vez de un LA5- Por cierto le presento al teniente Unghaar Ghall

    Unghaar le saluda tocándose su gorra de plato, y le acepta el cigarrillo

    -Bien comandante. Le han comentado porque los han trasladado a Simferopol?
    -La verdad es que no. Hemos barajado varias teorías, pero no nos han dicho porque nos han traído aquí.
    -Y dígame, usted porque cree que los han traído aquí?
    -Bien señor, Simferopol es la base nuestra que esta más cercana de sus bases navales de Feodosia y Kerch. Toda su flota del mar Negro esta allí fondeada. Si me lo permite decir, somos la mejor escuadrilla de bombardeo en picado, y creemos que nos han destinado allí para atacar a su flota fondeada, señor.
    -Bueno… digamos que casi ha acertado. Como usted muy bien ha vislumbrado van a atacar Feodosia y Kerch, pero no sus barcos …
    -Entonces coronel, que vamos a atacar?
    -Sus fábricas!!!

    Pasan cuatro segundos y nadie dice nada ….

    -Que le pasa comandante? decepcionado?
    -Prácticamente llevamos todas las misiones bombardeando en altura objetivos estratégicos coronel, y habíamos albergado esperanzas de realizar ataques de nuestra especialidad… el picado
    -Le voy a decir una cosa. Usted ataque los objetivos como quiera, pero destrúyanlos. Las misiones no las decido yo. El alto mando cree que si conseguimos bloquear la producción soviética habremos dado un paso de gigante. Lo único que le puedo decir es que su producción esta fuertemente defendida, con lo que no le aconsejo un ataque en picado, pero insisto en que usted es el único que toma esa decisión. Ademas vienen recomendados
    -Recomendados?
    -Si. Los han destinado aquí, debido a un informe de Werner Baumbach. En el mismo decía que de todos los Kampfgeschwader del frente oriental, ustedes eran los mejores

    Un informe del mismísimo Werner Baumbach. No me lo podía creer. Ante tal noticia solo podía responder de una forma

    -Entendido señor. No le defraudaremos
    -Perfecto, eso es todo. Mañana salen en su primera misión. Objetivo Feodosia y su zona industrial. Ahora acomódense y luego le presentare a los responsables de las otras escuadrillas
    -Entendido coronel.

    Le saludamos y nos retiramos

    -Que te ha parecido, Unghaar?
    -Creo que no es mal tipo. No creo que tengamos problemas
    -No. Me refiero a la recomendación, firmada por el propio Baumbach!
    -No le des más vueltas. Si nos interceptan y nos crujen, de poco nos servirán las recomendaciones

    Ahora sé porque normalmente es el que suele acompañarme a las reuniones. Tiene un punto de vista a veces demasiado glacial. Cuando yo a veces despego en mis pensamientos el sigue aferrado al suelo. Pero esta vez no deja de tener razón.

    Por la noche, después de cenar, nos dirigimos a la cantina. Allí esta el coronel, con el resto de oficiales. No deja de sorprenderme. En Le Havre el coronel nunca se mezclaba con la “plebe”.

    -Acérquese comandante. Les presento a Talestas. Es el máximo responsable de los cazas en esta zona sur de Crimea.
    -Encantado de conocerle -le digo, mientras le extiendo la mano-
    -ARIGATO -me contesta-
    -¿como? -le digo extrañado-
    -No se preocupe comandante, me comenta el coronel, es una broma que siempre hace el comandante Talestas. A raíz de unas jornadas de intercambio táctico y técnico con una delegación japonesa, se le quedaron grabadas, ciertas palabras. Verdad Talestas?
    -Si

    -Entiendo. -respondo-. Hace mucho que esta destinado aqui, comandante Talestas?
    -No
    -Como ve, otro aspecto del comandante es que no habla mucho, me comenta el coronel. Todavía no se como son los briefs de las escuadrillas de cazas y la verdad … prefiero no saberlo. Si veo un brief de una misión de escolta o de interceptación, cuya explicación son cinco palabras de las cuales la mitad son monosílabos, tal vez mis nervios no lo soporten. Lo único que le puedo decir, es que aunque un perro mudo habla más que él, hacen perfectamente su trabajo
    -Pues … me alegra oirlo
    -respondo, mientras miro a Talestas y este me guiña un ojo-
    -Bueno les dejo, tengo mucho trabajo pendiente aún en la oficina

    Veinte minutos más tarde, y con cinco cervezas en el estómago, parece ser que a Talestas se le desata la lengua. Empezamos a comentar como haríamos la escolta, ya que aunque en las salas de briefs oficiales de las misiones se indica quienes van a realizar las escoltas, nunca se indican los detalles. Si algo he aprendido en esta guerra es que una compenetración y un buen entendimiento con tu escolta son esenciales.

    Empezamos a dialogar y me doy cuenta que sus pensamientos son muy parecidos a los míos. Escoltas por encima nuestro, y lo suficientemente cerca como para aparecer enseguida, y lo suficientemente alejadas como para que los cazas no se queden pegados a los bombarderos, privándoles de toda su ventaja como es la velocidad y energía. Me doy cuenta que nos llevaremos bien. Pasan las horas, y empezamos a ir borrachos. Desde que estoy en la guerra no recuerdo un día no haberme ido si no borracho, si medio bebido a la cama, pero descubro que como yo la gran mayoría de pilotos. La guerra es una mierda.

    Abro los ojos, me despierta Potato. Son las 07.00 h. No recuerdo ni como llegué al camastro. Lo último que me acuerdo fue de la conversación con Talestas. Potato me indica que en 40 minutos comenzará el brief. Me levanta y me mete en la ducha. Es curioso, en el aire les cuido yo, y en tierra me cuidan ellos a mi. Tengo que controlarme con la bebida, antes de que sea demasiado tarde.

    En el brief, asistimos las escuadrillas Trueno y Negra. Nos comentan que vamos a ir una scharwm completa de bombarderos e iremos escoltados por dos gustavos. Nos dan los detalles y los repasamos. Me alegro de haber dejado claro con Talestas como iba a ser la escolta.

    Me subo al avión y empezamos el checklist. Mi estómago parece un nudo enorme. Se que esta sensación desaparecerá cuando este en el aire. El resto de las tripulaciones: Potato, Julián y Deliverator confirman el check list, y quince minutos más tarde oigo como el último de la formación me confirma “en el aire”.

    El navegante nos va llevando por los puntos de paso, mientras por radio Talestas con cuatro palabras me confirma que esta en el punto acordado de reunión para comenzar la escolta:

    - Aquí negros en punto reunión. CORTO

    Pienso que si entre cada palabra que dice pudiésemos un STOP, sería lo más parecido a un telegrama. Luego se lo comentaré.

    - Aquí escuadrilla Trueno, recibido. Tiempo estimado para punto de reunión 7 minutos aproximadamente. Altura estimada para reunión 3.000 m. Volveremos a comunicar con ustedes cuando estemos a un minuto de punto de reunión.
    -Arigato

    ¿Que coño significará Arigato? Estoy en estos pensamientos cuando Hans me comenta que ve 3 contactos altos sobre nosotros todavía sin identificar y que empiezan a picar peligrosamente sobre nosotros. Automáticamente abro la radio

    - Aquí Trueno 1 a Negro 1. Tenemos tres cazas sobre nosotros. ¿Sois vosotros? repito, ¿sois vosotros?

    Antes de recibir la respuesta negativa de Talestas me doy cuenta de que nuestra escolta eran dos gustavos, Hans en cambio ha cantado 3 contactos. Hans me ha leído los pensamientos cuando pasan las primeras trazadoras. Son rusos!!! El problema es que estamos a quince kilómetros del punto de encuentro. Esta vez nos han pillado los rojos.

    -Trueno 1 a formación. Formación cerrada. Nos atacan
    -Trueno 4 a líder. Estoy descolgado, y parece que un motor no me funciona.
    -Julián por dios, entra en la formación, repito entra en la formación. Trueno 2 y 3, intenten dar la máxima cobertura a Trueno 4. Trueno 1 a Negro líder, por dios donde estáis? nos están atacando.
    -Negro 1 a Trueno líder. Estamos a 1 minuto de llegar, vemos las trazadoras. Aguantad.

    -Otto, cuanto nos queda para llegar a Feodosia?
    -Con los rumbos previstos veinte minutos señor!
    -Veinte, imposible, en cuatro estaremos muertos. Calcula rumbo directo a objetivo
    -Entendido señor, en treinta segundos se lo digo.

    Un P-39 nos pica. En la primera pasada nos falla pero me han dado en el muslo y en el brazo izquierdo. Un par de relojes estallan, y empieza a oler a cordita quemada. Empiezo a perder sangre. Me quito la bufanda de vuelo de seda y me hago un torniquete en el muslo, mientras el brazo izquierdo lo pego a mi costado.

    -Otto, ¿como van esos cálculos?

    No responde y giró mi cabeza a la derecha y lo veo desplomado en el suelo.

    -Hans, Otto esta herido
    -Ahora no puedo bajar, estoy, ocupado aquí arriba con los putos cazas

    Le acercó la mano derecha y le noto el pulso. Todavía esta vivo

    -Trueno 1 a formación. Rumbo directo a Feodosia, repito rumbo directo. Navegador herido, no podemos calcular rumbo. Decirme vosotros el rumbo directo

    En ese mismo momento el P-39 inicia su segundo picado a por nosotros desde estribor, en una perfecta diagonal a nuestras 7, fuera del alcance de Hans. El tío sabe como atacarnos

    POUMFF POUMFF POUMFF, se oye su cañón lento y poderoso.

    Un terrible bandazo sacude el avión y noto que los controles no me responden. La semiala izquierda ha desaparecido. Caemos. Me suelto torpemente como puedo los atalajes mientras Hans esta desatando a Otto y le hace un torniquete. El avión va descendiendo mientras nos arrastramos como podemos a la escotilla. Cada vez veo más cerca la masa de agua y rezó para tener tiempo a saltar. Mil imágenes pasan por mi mente, mientras noto como la poderosa mano de Hans me coje por la cintura y me tira al vació. Abro el paracaídas y noto el aire frio en la cara. Estoy vivo. Miro hacia arriba y veo como se abren dos paracaídas más. Sino llega a ser por Hans estaríamos muertos Otto y yo. Empiezo a marearme mientras veo como el Trueno 4 tiene un motor encendido y como se ven las trazadoras de los gustavos. Se me empieza a oscurecer todo, hasta que me desmayo

    De repente un frío glacial me despierta, abro los ojos y lo veo todo azul oscuro, mientras me ahogo al tratar de respirar, he tragado agua, estoy en el mar.

    Tengo frío, mucho frío mientras noto como un brazo me agarra por debajo de la axila. Es Hans. Suerte que fue campeón de natación. Nos aguanta a Otto y a mí, mientras veo como un barco se acerca a nosotros. Será enemigo? no lo se, noto como se me apodera de mis entrañas un frío glacial y se me nubla la vista. Caigo desmayado

    Abro los ojos. Ve unas paredes blancas y estoy en una cama. Miro a mi izquierda y encuentro a Hans leyendo Signal.

    -Hans. como …
    -Tranquilo jefe tranquilo. La misión fue un éxito. A nosotros nos rescató una patrullera. Otto esta más jodido pero saldrá de está
    -Y … los demás?

    -Julián saltó con su tripulación un minuto más tarde que nosotros y fue rescatado por la misma patrullera. Fue entonces cuando la escolta elimino a los ruskies. Potato y Deli siguieron a objetivo. Potato iba muy tocado y falló en el lanzamiento. Diez minutos más tarde tuvo que saltar en paracaídas por motores averiados y quedarse sin fuel. Llevaba los tanques totalmente agujereados. La suerte es que acaba de cruzar nuestras líneas y estaba en territorio nuestro. Deliverator, él solo lanzó con éxito y se cargo 4 fábricas y 3 depósitos de fuel!!!
    -7 objetivos!!!??? increíble
    -Si jefe, y lo mejor viene ahora. Aterrizó sin ruedas
    -Madre de dios, iba realmente tocado el chico
    -No, se le olvidó bajar el tren con la euforia, aunque el coronel Jamfry por supuesto no sabe este detalle
    -jajajajajaja, buen trabajo, buen trabajo

    Hans me alargo un pitillo encendido y mientras me lo fumaba se me humedecieron los ojos. El humo -me excusé- Hans no dijo nada. Nos conocemos desde hace mucho tiempo.

    Una columna de humo del cigarrillo iba ascendiendo hacia el techo de la sala formando alegres y caprichosos rizos, mientras en mi pensamiento imaginaba las columnas de humo de los objetivos de Deliverator.

    Parece ser que mi intención de no probar el alcohol durante una noche se iba a producir esta noche … en el hospital. En ese momento Hans se abre la guerrera y asegurándose que no están las enfermeras se saca del bolsillo interior una pequeña petaca llena de vodka.

    -Solo hay para un par de tragos jefe. No es Schnapps pero le ayudará a dormir
    -Gracias amigo

    No iba a emborracharme, pero me facilitaría el sueño.

    Parece ser que al final tampoco esta noche iba a ser la primera en dejar de beber.

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    Castigado en el frente ruso, por Nitsuga

    By Granuja | Mayo 29, 2008

    Ha amanecido y a penas he conciliado el sueño. Al menos agradezco que la larga noche haya terminado, anunciándose el nuevo día con tenues rayos de sol colándose por entre las rendijas de la contraventana.

    Me visto tranquilo; aún no han tocado diana. El hijo de puta de Derek sigue roncando. Se emborrachó hasta que olvidó el rapapolvo que le dieron ayer. Salvó el pellejo de milagro, si llega a herir siquiera a aquel piloto lo más probable es que ya no estuviese entre nosotros.

    Hago un cuenco con mis manos para llenarlas del agua fría de la palangana y meto la cara entre ellas. Viene a mí el recuerdo del día anterior: el aterrizaje forzoso del Junker, la mirada de O Rey de la Brida escrutando el cielo…

    Me asomo por la ventana. Hay una paz relajante en esta mañana. Por un momento me siento transportado a casa: el aroma de las tostadas y el café, un beso suave en los labios, y… Grettel.

     

    - Buenos días – me dice mientras muestra su perfecta caja de perlas con una sonrisa.

    - Buenos días – repito.

    - Vamos a aprovechar muy bien este día – una mano surcaba mi piel por debajo de las sábanas hacia el faro de mi entrepierna -. Quiero que te lleves un buen recuerdo de mí.

     

    Nos miramos fijamente a los ojos y nuestras sonrisas fueron dejando paso a unas muecas tristes acompañadas de copiosas lágrimas. Cuándo volveríamos a estar juntos de nuevo.


    Sabía que quería decírmelo, reprocharme el haberme involucrado en la defensa de aquel pobre infeliz judío y haber dado la oportunidad al maldito Ulbrecht de apartarme del cobijo de Willy. En lugar de estar tranquilamente en la Flugzeugbau Messerschmitt de Bamberg, me mandaron a Crimea como un simple mecánico.


    La abracé y aspiré el aroma de su cabello, rojo y ondulado, mientras trataba de consolarla con dulces palabras.


    - ¡Vayámonos! ¡Huyamos a otro país! – suplicaba.

    - No es tan fácil, Grettel – me incorporé y le acaricié la mejilla por la que resbalaba hacia el abismo una gota hecha de un profundo dolor -. Nos atraparían y… nos matarían.

    - ¡Prefiero correr el riesgo!

    - Yo no; no quiero que nadie te haga daño.

    Volvimos a abrazarnos y alcanzamos a fabricar unas forzadas sonrisas, que sabíamos falsas, pero que ayudaban en aquel momento.


    El inoportuno toque de diana me sacó de mi abstracción. Derek dejó caer la botella y se dio la vuelta con intención de seguir durmiendo. No iba a permitir que aquel gilipollas la volviera a liar… Sin pensármelo dos veces volví al aseo, cogí la palangana y la llevé hasta su catre donde lo regué de la cabeza a los pies.

    Maldijo uno por uno a mis padres, a mis abuelos, y a todos mis antepasados, mientras yo reía a grandes carcajadas viendo su aspecto deplorable.


    Hoy vamos a tener un par de horas de instrucción. Cuando no estemos trabajando en los aviones hemos de ponernos al corriente del funcionamiento y uso del armamento, en orden de defender nuestro aeródromo de posibles ataques del enemigo.

    Me pregunto si los rojos serán capaces de llegar hasta aquí. Tenemos los aviones más modernos y eficaces. La Wehrmacht y nuestros carros de combate devastan la tierra como en tiempos lo hizo el caballo de Atila, aunque lo que se rumorea es que son los propios rojos los que queman sus campos, igual que cuando fueron invadidos por Napoleón y sus franchutes.

    Curiosa analogía… La llegada del invierno fue un desastre para las tropas francesas… Bah, de qué me preocupo. Antes de que llegue el invierno habremos terminado con toda oposición, aunque lo mejor es no pensar. Trabajar y procurar no meterme en líos, y esperar… esperar que termine esta estúpida guerra y volver con Grettel.

    Quiero mandarle una carta apasionada, pero me retrae el hecho de que el oficial de correo la lea antes de remitirla. No basta con decir que no lleva adjunta ninguna clase de información sensible que pudiese ser usada por el enemigo si cayese en manos de éste.

    Un te quiero al final de un relato aburrido de las cosas que he hecho durante la semana y el dibujo de un corazón son lo único que le hago llegar. Sé que ella lo entiende.

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    Las tres primeras, por DDTang

    By Granuja | Mayo 27, 2008

    Es la primera carta que te envío desde que empezó la ofensiva en el este. En esta época del año hace un condenado calor durante el día, aunque por la noche refresca bastante. Estoy destinado en una base del centro de la península, al este de un villorrio de mala muerte que tiene por nombre algo parecido a Vinogradovo. Las gentes de por aquí parecen alegres, todo lo alegre que puedes parecer para que no te fusilen por traidor.

    Me voy por las ramas, no sé como abordar el tema. Esto es una guerra, no sabes como me alegro de que no te dejaran alistarte hermanito. La gente se muere, se muere de verdad. El alto mando lo considera normal, incluso necesario. A veces se lanzan ofensivas, donde morirá gente, sólo para distraer al enemigo.

    Pensaba que por estar en el aire me mantendría al margen de la podredumbre y la sangre, pero no es cierto. No puedo cerrar los ojos a la evidencia. La gente se muere y no puedo hacer nada.

    Pero bueno, estarás deseando saber de mis “proezas” como piloto de la Luftwaffe. Mi primera proeza fue subirme a un Messerschmitt 109 G-2 que tenía gripado el motor, no le habían hecho bien el rodaje o yo que cojones sé, y conforme lo arrancaron para rodar hasta pista, se paró y acabó mi misión. La segunda salida tuve algo más de suerte: tuve el honor de pilotar de punto del Oberstleutnant Granuja, pegado a su ala pude conseguir mi primer derribo, ¡nada menos que un caza americano! Un P39 con escarapelas rusas, estaba atacando a un avión nuestro de reconocimiento. Le habían disparado algunas ráfagas y humeaba copiosamente. Tras la ráfaga corta de mi líder hice lo propio y el comunista se puso a arder como una tea… HORRIDOOOOO! Fue una inyección de adrenalina. ¡Mi primera salida, mi primer derribo! Es extraño, hace un momento te hablaba de lo horrible que es la guerra y ahora, al recordar como ardía el caza enemigo, siento un tipo de excitación difícil de explicar. Es como más quirúrgico, no manché mis manos de sangre, simplemente abatí un aparato, pilotado por un ser humano, enemigo de la patria. Para mi descargo diré que saltó en paracaídas y que probablemente salvó la vida. Probablemente volverá a subir a un caza y volverá a abatir compañeros alemanes. Es complicado saber lo que está bien aquí.

    Lo gracioso fue al regresar a base, tu hermano, el piloto, con más de 100 horas de entrenamiento con el arado y algo más de 20 horas con distintos modelos del 109, sacó el tren de aterrizaje demasiado rápido y al tomar tierra me di cuenta de que algo marchaba mal, el ala derecha se empeñaba en irse al suelo de modo que la tuve que mantener en alto a fuerza de timón, me salí de pista y rompí el tren izquierdo, puesto que el derecho ya iba roto por sacarlo con demasiada velocidad. ¿Qué te parece? Menos mal que parece ser que el tren estaba en mal estado y necesitan pilotos, si no habría ido a dar con mi culo al calabozo.

    Por suerte tren y hélice nuevos y no hizo falta reparar nada más.

    Mi tercera misión no fue mucho mejor que la primera: una vez alineado para despegar tras Granuja (no le gustan los rangos al Oberstleutnant), Derek, el conductor del Opel Blitz que remolcaba una pieza de artillería antiaérea estaba ojeando un panfleto “die BläueAuster” y arrolló mi caza. Arrancó de cuajo el ala izquierda, la gasolina comenzó a salir y tuve que abandonar la pista corriendo antes de que explotase. Suerte que no dañó ningún aparato más. Derek y la pieza de antiaérea salieron ilesos, por suerte.

    Ahora espero órdenes para nuestra próxima misión, mientras busco la pata de conejo que me regaló Großpapa cuando me alisté. Espero que cambie mi suerte y pueda seguir escribiéndote.

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    3ª Misión, por Deliverator

    By Granuja | Mayo 26, 2008

    2 de Julio de 1942. 10:35 horas

    Simferopol

    ¿Por qué? ¿Qué demonios hemos hecho mal? ¿Por qué solo he vuelto yo? Todo estaba planeado y preparado a la perfección, no podía fallar, ya lo hemos hecho anteriormente y pudimos salir sin un rasguño. ¿Dónde estarán? ¿Qué habrá sido de ellos? Creo que será mejor ir punto a punto desde el comienzo, es mi única posibilidad de encontrar sentido a esta carnicería.

    Desde el comienzo de las operaciones bélicas contra el enemigo, hemos operado desde Yevpatoriya pero esta vez se nos reclama en otro punto. Cuatro Junkers 88 nos mudamos a Simferopol, donde se nos aprovisionará de combustible y nuestras ya queridas 2000SC. Parecía que sería rápido, con suerte volveríamos a dormir bajo la protección de nuestra base alejada del frente, pero parece que el futuro es impredecible.

    Preparamos los aviones con demasiada calma. Es extraño, no es costumbre ver a la gente tan relajada aun desconociendo todos por qué vamos a operar desde Simferopol. Se rumoreaba un ataque a Feodosia pero en esos momentos no teníamos constancia de ello por parte de nuestro superior, Chapas. Se le podía ver muy inquieto, era el único que no participaba de la calma reinante. No era un día normal, ya a partir de ese momento comencé a preocuparme por lo que nos iríamos a encontrar.

    Subimos a nuestros respectivos aparatos y partimos, llegando al aeródromo sin mayor interés. Al bajar se nos dirige directamente a la sala de briefings y Chapas sube para explicar la misión. Ataque a Feodosia, nadie parecía sorprendido, pero la sorpresa vino cuando se nos informó que sólo contaríamos con dos 109-G2 como escolta y que partiríamos en 15 minutos. ¡Pero que demonios pasa hoy! Me dije que, definitivamente, no pintaba en absoluto nada bien el día. Tras el reparto de objetivos, nos dirigimos a nuestros aviones que se encuentran listos para dirigirnos a pista. A las 10 horas estábamos los cuatro (Chapas, Potato, Julián y yo) en pista, y comenzamos despegue por parejas como es costumbre. Comienzo a rodar como líder de la segunda pareja y, una vez en el aire, Below (Mi artillero trasero) me comunica que Julián está teniendo problemas en el despegue. Logra despegar con retraso, pero finalmente nos alcanzó durante el ascenso y pudimos formar la formación. El viaje transcurrió sin más incidentes durante nuestra travesía en el mar hasta que… todo ocurrió.

    Dos P39D-1, a los que mas tarde se les unió un La5, se nos echaron encima sin previo aviso, no pudimos reaccionar, era demasiado tarde… En ese momento Chapas ordenó no subir más, necesitábamos toda la velocidad posible. Nos han pillado con las bragas por las rodillas. En ese momento escucho por radio: “Rumbo directo a Fe…“. No, no puedo, no aún, no puedo creerlo, ¡NO QUIERO! El avión de Chapas se divide, sus partes flotan por un instante delante de mis ojos y… se precipita al vacío. No era momento de vacilar, era mi deber tomar el mando de la escuadrilla y seguir la última instrucción de nuestro líder (que en paz descanse). Bajo una danza de trazadoras enemigas giro. Obligo a Niermann a que calcule los rumbos necesarios, no tenemos tiempo de andarnos con chiquitas, esto es algo inesperado… ¿Qué demonios hacía yo dirigiendo una formación? No es lo que suelo hacer, pero tocaba improvisar.

    Mis compañeros me siguen de cerca, tenemos suerte de la baja precisión de los enemigos, pero nuestros artilleros se ven impotentes frente al blindaje del temible avión. Yo alcanzo a ver trazadoras debajo de mi avión cayendo, cada vez que lo recuerdo me estremezco, pero no es lo peor que me deparaba el día. Nada más lejos de la realidad, bastó escuchar una voz a gritos, Below confirma que Julián tiene un motor ardiendo por lo que se decide a saltar del avión mientras que Potato está muy dañado. En este momento aparece la escolta y logra distraer a los pilotos enemigos. Estoy solo, cada vez mas lejos de ellos dos, abandonándolos a su suerte… No podía hacer nada, no sabía que hacer, tenía que soltar bombas en un objetivo inesperado, tomado decisiones inesperadas y haciendo cosas que jamás hubiera pensado que pasarían, pero tenía que soltar las bombas, no me queda otra, si he llegado hasta aquí tengo que hacer lo que pueda. Niermann se prepara en el visor, ajusta los valores, el avión se comporta dócilmente (mas tarde comprobaría que sólo sufrí rasguños de pintura) por lo que preparamos la suelta: Un complejo industrial de 3 fábricas para mí, y para Potato una única fábrica dedicada a la fabricación de recambios. Suelto bombas bailando entre la antiaérea enemiga y decido en contra de toda lógica realizar circulo sobre la ciudad enemiga para esperar al dañado Potato y escoltarlo hasta base. Tras su suelta, ponemos rumbo a base. Por suerte Niermann conoce la zona y puede corregirnos hacia casa, pero el avión de Potato está muy resentido, está perdiendo combustible por los cuatro costados. Comunica por radio que tiene combustible para, a lo sumo, tres minutos. Lo suficiente para poder planear hasta las líneas amigas y saltar del avión. A partir de éste momento, me encontré solo sobre el cielo de Crimea durante diez interminables minutos, hasta que al fin pude ver el aeródromo. Craso error el mío, aterricé sin sacar el tren de aterrizaje para terminar de bordar el día.

    Mientras escribo estas líneas, están retirando mi avión de la pista para cambiarle las hélices y ya han mandado una expedición para buscar a los posibles supervivientes de este terrible día e intentar ver si hemos logrado algún objetivo sobre Feodosia. Voy a la estación de radio a mantenerme informado.

    Simferopol
    2 de Julio de 1942. 11:50horas

    Noticias, tanto buenas como malas. Un barco pesquero localizó al avión de Chapas junto a sus ocupantes. Milagrosamente siguen vivos a excepción de su artillero inferior, pobre hombre no disparaba nada mal…Sus heridas son leves, así que ya están de camino a Yevpatoriya para su recuperación hasta la próxima misión. Potato fue avistado por un pequeño grupo de infantería situado en ese sector que, al ver a su tripulación y el saltar, fueron a rescatarlo antes de que los rojos llegasen a tiempo. Julián no ha corrido tan buena suerte, lo hemos perdido en el Mar. Se han localizado los restos del avión pero no a los ocupantes, con un poco de suerte les daría tiempo a escapar.

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    Eras tú o yo, por Granuja

    By Granuja | Mayo 25, 2008

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