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Resumen Resultado de la encuesta sobre simulación y relaciones personales


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Nota: los resultados de esta encuesta, así como sus conclusiones, no tienen valor científico alguno, y sólo son una visión personal del Escuadrón 69 sobre un tema complejo como es la relación interpersonal entre aficionados a la simulación.
 
Análisis de los resultados.
 
Sin problemas, 34%: el resultado más votado ha obtenido un 34%: personas sin ningún problema por practicar su hobby favorito. Se nos antoja una cifra muy baja, la verdad es que esperábamos, y hubiésemos asegurado, que esta cifra sería del 50% como mínimo cuando confeccionamos la encuesta. Estamos hablando de personas que nunca tienen problemas, lo cual quiere decir que, todos los demás, ven afectada su actividad por algún tipo de conflicto o bien han solucionado cualquier incidencia bien dejando la simulació de lado (2,1%) o declaran no estudiar el problema ya que no consideran deba haber conflicto alguno (9%). Veámoslo a continuación.

Alguna fricción, 23%: las personas que tienen "alguna fricción" suponen un 23,9% de los votos. Podríamos decir que estas personas nos indican que de vez en cuando sí aparece algún problema menor, pero no representa nada grave. Si sumamos los anteriores, tenemos un 57,9% de personas que llevan bien o prácticamente bien su afición. Esta cifra concuerda más con nuestras previsiones, pero de todas formas es sintomático que casi una cuarta parte confiese tener algún problema.

Regular, algunos problemas, 12,2%: con un 12,2% tenemos ya un grupo de personas que comienzan a indicar que la actividad de la simulación conlleva algunos problemas familiares o de amistad.

Es mi hobby, 9%: un 9% de personas han votado por una solución: es su hobby y no analizan si a los demás les gusta o no su hobby. Lejos de parecer una postura que algunos calificarían de egoísta, creemos que cada persona está en su derecho a desear tener su propio hobby. Obviamente esto no quiere decir, de ninguna manera, que se deban dejar de satisfacer las actividades sociales familiares y de amistad. Pero el que elige un hobby tiene derecho a disfrutarlo. La pregunta aquí sería: ¿cuál es el límite? ¿Quién nos dice si debemos estar una hora al día o al mes disfrutando de nuestro simulador favorito? Más sobre esto enseguida.

A menudo tengo problemas, 6,4%: con un 6,4% de los votos tenemos ya un grupo de personas que abiertamente nos informa de problemas frecuentes. Aquí ya entramos en un terreno delicado, donde nuestro hobby afecta de manera bastante clara a nuestras relaciones sociales. Estamos ya en un campo muy subjetivo, donde las opiniones son a menudo encontradas. Como en la película Annie Hall de Woody Allen, cuando el psicólogo pregunta la frecuencia de relaciones sexuales de la pareja, el contesta "casi nunca, una vez a la semana". Y ella contesta: "constantemente, una vez a la semana". Es obvio que los puntos de vista sobre qué es mucho o poco son en ocasiones muy difíciles de delimitar. Y lo que para unos es una frecuencia normal para otros supone una actividad desmesurada. Quizás, sólo quizás, el hecho de ser un hobby frente a un ordenador en lugar de una actividad al aire libre o un deporte tengan que ver.

Es un tema que arde, tengo problemas difíciles, 7,5% (suma): estas dos categorías han sido votadas con un 4,8% y un 2,7%, lo cual da como resultado un valor nada tranquilizador del 7,5%. Si sumamos el anterior, tenemos un total de  13,9% de personas con problemas frecuentes y en ocasiones graves que afectan sus relaciones personales por nuestro hobby. Es decir, de cada 10 personas, 1 al menos se encuentra en esa frontera entre los problemas ya delicados y los que son directamente responsables de conflictos.

Vivo solo, 4,8%: este era un punto, con un 4,8%, en la encuesta que pretendía simplemente separar a aquellas personas que viven solas por lo que sus relaciones no se ven directamente afectadas por su hobby, al menos no en la medida que se pueda ver afectado al estar practicando la simulación en casa. El problema, y tenemos constancia de ello, es que algunas personas hayan llegado a esta situación por este hobby. Aunque parezca exagerado, nosotros conocemos varios casos directos (incluyendo el del autor de estas líneas).

Dejé la simulación o la voy a dejar,2,1%: finalmente, y con un 2,1%, esta opción también se incluyó para eliminar porcentajes de personas no afectadas directamente por esta encuesta. Esto quiere decir que algo más de dos personas de cada 100 dejan o dejaron su hobby para mejorar las relaciones sociales en su entorno inmediato.

Conclusiones arriegadas.

Eso es: son personales, son totalmente arriesgadas, y no pretenden presentar datos científicos. Esta encuesta no es científica, pero sí es, creemos, sintomática de una realidad evidente: la simulación afecta, de modo muy superior al que hubiésemos imaginado, a las relaciones sociales y familiares de las personas que disfrutan de ella. No vamos a caer en la estupidez de intentar ser moralistas, ni enseñar lecciones a nadie, ni siquiera vamos a dar consejos que en general no sirven para nada. Pero sí vamos a destacar que hemos sido testigos, a lo largo de veinticuatro años de práctica continuada de este hobby, de casos a veces muy difíciles de resolver.

En realidad, en este caso hemos hablado de la simulación. Cualquier hobby puede conllevar problemas. Pero la simulación tiene dos puntos especiales a destacar, que lo diferencian un poco de otras actividades:

Primero: se realiza en casa pero en contacto con terceros, en general. Por la tarde y noche, al llegar a casa, en muchos casos comporta una relación con personas externas a través de Internet, sea a través de un ala o escuadrón online. Esto conlleva una relación con otras personas con las que se traba amistad, y en donde se habla de cosas y se mantienen actitudes que se realizan frente a la familia y amigos que puedan estar en casa. Ello puede provocar en estas personas de casa distintas reacciones que pueden ser vistas de forma negativa, ya que no sólo prestamos una atención a un hobby realizado en una máquina, el PC, lo cual ya suele tener connotaciones negativas. Además, nos está permitiendo mantener una relación con otras personas en detrimento de las que están en casa. Es tiempo consumido con amigos repartidos por el país, o por distintos países, frente a la falta de atención de personas que están en casa. Ello puede ser una moderada a importante fuente de conflictos personales. Esto se da también en otros tipos de software, como los videojuegos clásicos online, los juegos de rol online, los juegos online en consolas como XBOX 360 o PS3... Pero hay un segundo punto.

Segundo: el perfil del piloto virtual no se ajusta, en muchos casos, al modelo de jugadores típicos de videojuegos. Dicho de otro modo: los pilotos virtuales no son necesariamente consumidores de videojuegos clásicos, entendiendo clásicos los juegos que todo el mundo suele tener en mente cuando se habla de esta actividad. Un porcentaje de pilotos son exclusivos consumidores de simuladores, sin mayor interés en otro tipo de software lúdico. No responden al perfil de consumidor de juegos diversos como sean arcades, rol, acción, aventuras, etc, sino que se decantan por simulación pura. La simulación atrae a gente de todas las edades, es cierto, pero en muchos casos son personas adultas, casadas o que viven en pareja, y frecuentemente con hijos. No es el perfil clásico del jugador de Quake o similares, con todo respeto a estas personas y estos juegos por supuesto (muchos también somos aficionados a los mismos además de a la simulación, este redactor por ejemplo posee una XBOX 360). Pero la simulación conlleva muchas horas de prácticas, la lectura de complejos manuales, un entrenamiento constante, y una organización para los vuelos compleja. Todo ello conlleva que la media de edad sea normalmente bastante superior a la de otros tipos de software de entretenimiento. También conlleva un tiempo importante en la lectura, estudio, y análisis de información para el vuelo, especialmente si éste va a ser online, y no hablemos de redes de compañías aéreas virtuales o combates interescuadrones donde se debe estudiar y tener en cuenta gran cantidad de información, e incluso superar exámenes de acceso. Eso provoca, naturalmente, que ese tiempo que se debe dedicar a tal hobby se deje en otros aspectos. Por no hablar de aquellas personas que asumen algún tipo de compromiso, y se hacen responsables de un grupo de pilotos (instructores y jefes de ala), de montar vídeos, artículos, o una web sobre simulación. Los fans de simuladores como Flight Simulator y X-Plane, son capaces de volar de una vez vuelos completos a través de las redes IVAO y VATSIM consumiendo el tiempo real de un vuelo real. Todos ellos obtienen ese tiempo de sus horas libres, y sin duda es un tiempo que no dedican a familia y amigos.

I CVVC
Imagen del I Campeonato de Vuelo Virtual de Cataluña; ahora ya es una actividad oficial y no sólo cuatro amigos, y ello comporta
más tiempo de dedicación a organizadores y participantes, de forma muy notable a los primeros

La raíz del conflicto y soluciones.

Entonces, la pregunta que podríamos formular es: ¿qué tiempo es el requerido para que pudiésemos pensar que no estamos, podríamos decir, abusando de la confianza de nuestras familias y amigos? Primero deberíamos aclarar que aquellos amigos de Internet con los que se practica la simulación son también amigos. Muchas veces no se ve así, porque todavía mucha gente no ha asumido que la simulación, como toda actividad en Internet, permite obtener nuevos amigos. Luego tenemos los amigos, digamos, tradicionales, y los nuevos amigos de Internet, con los que cada vez es más frecuente quedar y disfrutar de unas horas de amistad en algún bar o realizando vuelos presenciales. No son amigos "de segunda", sino amigos en toda regla. Así debería entenderse por parte de todos. Es simplemente el elemento de conectividad, totalmente nuevo en la sociedad, el que parece marcar diferencias. Recodemos, además, que cada vez es más normal que las parejas también se creen mediante Internet, sea por conocimiento casual en una web, o directamente en webs dedicadas a promocionar el contacto, sea para amistad, sexo, o para formar parejas. Esas parejas no son "de segunda", como no lo son los amigos que hemos obtenido a través de nuestra actividad en nuestro hobby.

Dicho esto, no existe, naturalmente, una solución única. Existen tantas soluciones como situaciones y personas puedan darse. El conflicto, inevitable muchas veces, puede deberse a la causa directa del hobby. O, en ocasiones, puede ocultar problemas de entendimiento y de relación más graves. Ello conlleva que se pueda asumir que es la simulación la causa, o una de las causas, de una pareja rota, de una amistad perdida, o de un problema de sociabilidad. Sin embargo, cuando el problema es puntual y causado por este hobby, se han de activar los necesarios mecanismos para solventar el problema. Si hay una situación anómala de fondo, la simulación, como cualquier otra actividad personal, sólo servirá para alumbrar un problema que es más profundo y complejo.

En realidad, todo se reduce al eterno problema de nuestra actividad personal y nuestro marco de entretenimiento frente a las relaciones que tenemos con otras personas de nuestro entorno. Lógicamente, las primeras afectadas son sin duda aquellas que conviven con nosotros. Pero el hecho de estar "jugando con el PC" o "de nuevo con los avioncitos" o "ya estás con tus amigos de la red" o simplemente "perdiendo el tiempo con esas cosas de los aviones" son sintomáticas de problemas que van a llegar tarde o temprano, si no se actúa y se buscan soluciones. Si bien en el trabajo nos pueden tomar por "un poco locos", en casa es donde realmente se ponen a prueba los principios de unidad, amistad y estima que tenemos para con quienes convivimos, sean padres, parejas, hermanos, o amigos de piso. En cada caso, la naturaleza de la relación es distinta, y por ello en cada caso habrá que activar una serie de mecanismos de control de nuestro hobby que nos permitan mantener esa relación estable y fructífera. Decirlo es fácil, pero en ocasiones, llevarlo a la práctica, extremadamente complejo. Y, en general, si una persona solicita ir a bailar, ir al cine, o ir al parque, o realizar un juego de salón, aparentemente tendrá mucha más fuerza moral frente a los demás que frente al "me quedo delante de una pantalla de PC durante dos horas".

El equilibrio, una vez más, es, así lo creemos, la solución. Un equilibrio que será distinto en cada caso. Es imposible crear fórmulas mágicas. Cada persona, y cada situación, es distinta. Quien suscribe estas líneas sufrió una separación y divorcio porque prefería quedarse en casa volando (todavía casi no existía el vuelo online) que ir a bailar los domingos por la mañana algunos bailes de salón, y por la tarde a la discoteca. En este caso concreto, no había afinidad alguna, y nunca se podrá averiguar qué fue exactamente la causa que provocó la distancia entre ambas personas. Pero es muy cierto que ambas partes estaban en su derecho de disfrutar de su hobby preferido. No así de tener que someterse a la voluntad del otro. Porque esa es la base: se llega a un acuerdo por entendimiento mutuo. Si uno de los dos sufre una sensación de sometimiento, el problema no solo no se solucionará sino que se agravará.

Para estos casos, el ceder, el ponerse en el lugar del otro, el compartir, es la mejor solución. Pero siempre, como hemos dicho, que no exista un problema más grave de fondo, en cuyo caso la situación se hará cada vez más insostenible.

Obviamente, no vamos a reducir los problemas familiares a estereotipos ni a una afición, sea cual sea. Pero tampoco debemos pecar de ingenuos; este hobby provoca pasiones, y provoca también conflictos que, en ocasiones, son un elemento más, que no el único, para destruir una relación. Ni somos psicólogos ni pretendemos encontrar la piedra filosofal de las soluciones. Pero los datos son llamativos, y los casos vistos lo confirman. Es muy sencillo: hemos sido testigos, como ya hemos comentado, de demasiadas roturas, demasiadas fricciones, y demasiados problemas que han sido causa de conflictos como para no traer a esta web este importantísimo tema. Aunque no queremos ser moralistas ni influyentes, sí recomendamos una reflexión, ponerse en la piel de los que están con nosotros, y analizar con sumo cuidado nuestras relaciones, para de este modo evitar problemas que puedan estar en ciernes. Ello será el primer paso para intentar solucionar situaciones que a lo largo del tiempo puedan llevar a fracasos personales. Algo que es duro y triste de ver y contemplar, pero que observamos con mayor frecuencia de la que desearíamos.

El equilibrio es la solución, pero ese equilibrio es distinto en cada relación personal. La búsqueda del mismo y el análisis de todo nuestro entorno, y de cómo influye nuestra relación y nuestra actividad diaria, pueden permitirnos encontrar problemas incipientes y solucionarlos antes de que estos problemas se hagan tan grandes que acaben con nuestra vida familiar y/o personal. Merece, pues, la pena, hacer una reflexión.

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